Una poesía de lo cotidiano. La habitación, el jardin, la sala de ensayos... aunado a una luz artificial que transforma el espacio dandole una nueva vida. Lugares de todos los dias adormecidos por nuestra mirada que los desaparece, espacios muertos que se re-animan de nostalgia y melancolía a través de la fotografía, cuestionandonos sobre la rutina, la identidad y la forma de reconstruir nuestra realidad.