Un mundo desértico, un cementerio, algunos troncos de arboles, una roca. El árbol de la vida milenario deviene simbolo de muerte y putrefacción, del desecho del cuerpo y el alma. No queda mas que un bosquejo en una especie de paisaje apocalíptico; miseria sexual, magnetismo morbido, animalidad desesperada, danza macabra petrificada. Y sin embargo la belleza a sobrevivido y fascina aún, como carrona desechada pero impúdica, como una flor del mal extraña.